
Oyendo cierto día
el melifluo cantar de un pajarillo
vínome a la memoria
un delicioso ritmo.
Entonces me dí cuenta,
al llenarse de júbilo mi espíritu,
que era esa melodía
una canción oída cuando niño.
Generosa memoria
que esa canción rescató del olvido,
una canción sencilla
poseedora de un cálido hechizo.
¡Qué canto más hermoso
el que estaba en mi espíritu escondido!
¡oh, canto de mi madre
que escuchaba feliz cuando era niño…!
el melifluo cantar de un pajarillo
vínome a la memoria
un delicioso ritmo.
Entonces me dí cuenta,
al llenarse de júbilo mi espíritu,
que era esa melodía
una canción oída cuando niño.
Generosa memoria
que esa canción rescató del olvido,
una canción sencilla
poseedora de un cálido hechizo.
¡Qué canto más hermoso
el que estaba en mi espíritu escondido!
¡oh, canto de mi madre
que escuchaba feliz cuando era niño…!
4 comentarios:
El niño que llevamos dentro y de cuando en cuando lo encontramos.
SALU2
Hola,Samuel...!
De vez en cuando debemos volver por él, ¿no crees?
Gracias por pasar, amigo mío.
Saludos desde el Sur.
Hola Luís!
Me encanta el poema, es precioso leerte, me ha gustado mucho la manera en que has escrito los recuerdos que te aparecen por el simple sonida de un pajaro.
Me ha gustado mucho. Un beso.
Hola, Yasmina...!
Me alegra que te haya gustado, querida amiga...!
Y que hayas pasado, también.
Muchos cariños.
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