jueves, 18 de noviembre de 2010

¿COMPRENDÉIS, MI SEÑORA…? (Octolira)





Gentil señora mía:
¿cómo puedo deciros lo que siento
si estando a vuestro lado mi alegría
ya no es contentamiento,
sino otro sentimiento
que mátame callado de agonía?
¿cómo deciros que un dolor muy cruento
doblega el alma mía?

No sabéis, mi señora,
que por haberos visto vivo en pena
y que despierto paso hasta la aurora
como si una condena.
Pero más enajena
el dejaros de ver siquiera un hora,
que ello fuera peor: ¡la muerte plena!
¿comprendéis, mi señora?

















Un hora = un momento




La octolira es una octava alirada que responde al siguiente esquema estructural:
7a 11B 11A 7b 7b 11A 11B 7a
Aunque no lo considero imprescindible, sugiero que el primer y último
verso terminen con la misma palabra

martes, 16 de noviembre de 2010

NO DE PALOMA (Soneto semifrancés agudo)






Cuanto más deseable más lejana,
paloma que no cesa en su volar,
estirpe tiene de tenaces alas,
vuelo no de paloma, sino más.

Pero aunque su evasión resulte vana
teniendo al cielo azul por valladar,
en la tierra no ostenta ella sus galas
porque del rumbo apártase jamás.

Paloma que alto el vuelo siempre lleva,
paloma deseable que se aleja,
paloma que no vuelve para atrás.

Ah, mis alas de pájaro no sirven
y en vano tras su vuelo ellas persisten,
vuelo no de paloma, sino más.

viernes, 12 de noviembre de 2010

TU TRISTEZA (Guaroj)





A través de tus ojos
se asoma tu tristeza
que al verte así, mujer,
me contagias la pena.
¡Sólo cuando sonríes
el corazón me llenas
de una alegría tanta!
Y si triste te encuentras
a través de tus ojos…
¡me contagias la pena!

















El guaroj es una estrofa creada por el poeta uruguayo Nelson Guerra (enero 2010) compuesta de 10 versos octosílabos, con rima asonantada en los pares, que tienen una repetición obligada de los versos 1º y 4º en los versos 9º y 10º, que funciona a manera de máxima o refrán.
Guaroj es un vocablo charrúa que significa 10.
Aunque inicialmente es octosílabo, el guaroj admite otros metros: heptasílabo, endecasílabo, tridecasílabo, heptadecasílabo, etc.

viernes, 5 de noviembre de 2010

PORQUE ME AGRACIAS (Gran Bergerette)

Porque me agracias te quiero
y no quiero yo perderte
voy a serte
fiel hasta la misma muerte;
pues tenerte
es la suerte que prefiero.

Te quiero porque me agracias
y me agracias totalmente
que en la gente
no repara ya mi mente;
ciertamente
por ello a Dios doy las gracias.

Porque me agracias te quiero
y no quiero yo perderte
voy a serte
fiel hasta la misma muerte;
pues tenerte
es la suerte que prefiero.

Yo soy ese caballero
que sólo quiere quererte
y tenerte
hasta que acabe la muerte
con su suerte
en el instante postrero.

Porque me agracias te quiero
y no quiero yo perderte
voy a serte
fiel hasta la misma muerte;
pues tenerte
¡es la suerte que prefiero!

















Agraciar = gustar, agradar


La bergerette es una composición francesa símil a la pastorela. La gran bergerette es una variante que se basa estructuralmente en 30 versos repartidos en cinco estrofas de seis versos cada una. Dichos versos son de ocho y cuatro sílabas, siendo el esquema rítmico el siguiente:

1º estrofa: ABbBbA, donde las minúsculas indican los versos cortos.
2º estrofa: CDdDdC
3º estrofa: repite íntegramente la primera estrofa.
4º estrofa: ABbBbA
5º estrofa: repite íntegramente la primera estrofa.


lunes, 18 de octubre de 2010

LA LIROPEYA


Basada en la estructura métrica de la lira, la liropeya se compone de nueve versos simétricos respecto del quinto que actúa como bisagra; es decir que si se doblara la estrofa por dicho verso se obtendrían mediante superposición dos liras:
7-11-7-7-11-7-7-11-7

En cuanto a la rima, ésta queda al arbitrio del poeta, siempre que no haya tres versos seguidos con la misma rima ni quede suelto ninguno de los nueve: abbaccddc, abbaccdcd, ababcddcd, ababcdcdc, aabbacddc, abaabcdcd, etc. (*)


Incluso podría rimarse de tal modo que en la superposición no sólo se lograse igualdad métrica sino también rimática: abaabaaba, abbababba, etc.

Con referencia a su nombre, la llamo liropeya en homenaje a la heroína india del poema histórico del arcediano Martín del Barco Centenera (1536-1612), “La Argentina o La conquista del Río de la Plata”.



SIN ELLA

Oh estrellado zafir,
decidle a mi adorada que la quiero,
que no me haga sufrir
haciéndome sentir
de su mudanza el despiadado acero.
Hacedla desistir
porque esto no es vivir
ni parece la vida que prefiero…
¡sin ella esto es morir…!


CABE ELLA

Cabe ella todo espanta
de aquesta vega al cristalino cielo
que hasta su pañizuelo
parece tela santa.
Otrosí, el avecilla en pleno vuelo
alegremente canta
con voz de terciopelo.
¡Cabe ella el orbe cúbrese de un velo
de felicidad tanta…!







Glosario:

Zafir = el azul del cielo
Mudanza = inconstancia
Acero = espada
Cabe ella = junto a ella, al lado de ella
Espanta = asombra
Aquesta vega = este mundo
Cristalino cielo = el empíreo
Pañizuelo = pañuelo para limpiarse la nariz
Orbe = mundo (conjunto de las cosas creadas)
Otrosí = además




(*) Con todo, y aunque no lo considero imperativo, sugiero que las rimas no superen el total de cuatro.

jueves, 14 de octubre de 2010

DESCANSA, PADRE... (Decilira francesa)


Finalmente te has ido
dejándonos lloroso el corazón;
parece un sinsentido,
más, una aberración
que no comprende lógica ninguna.
Ahora solamente queda una
ausencia de tu ser.
Oh padre de mi alma
descansa de una vez y en plena calma
¡hasta volverte a ver…!










Como se sabe, la decilira es una estrofa inventada por el poeta español Juan Ruiz de Torres que se basa fundamentalmente en dos liras dispuestas en imagen especular que se atienen a la rima de la décima espinela o malara.

Ahora, teniendo en cuenta las dos liras especulares, bien podría sustituirse la rima de la décima española por la que utilizan los franceses.

En consecuencia, la decilira francesa quedaría formada con el siguiente modo esquemático:

7a-11B-7a-7B-11C-11C-7d-7e-11E-7d

viernes, 8 de octubre de 2010

5353456 (Soneto semifrancés)




(Raffaella Carrá)







Cinco tres cinco tres…¡En vano llamo!
El teléfono suena y tú no estás;
de seguro la noche me ha robado
tu dulcísona voz peninsular.

¿Cómo podré decirte que te amo
si el teléfono nunca atenderás,
cómo decir que estoy enamorado,
que me matas oyéndote cantar?

Cinco tres cinco tres… Aquí la tarde
inaugura un magnífico celaje
a modo de amoroso pabellón.

¡Hasta hay enamorados a la vista!,
mientras que solitario oigo la cinta
llenando con tu voz mi habitación.